Un profesional independiente que edita vídeos en 4K, una familia que gestiona sus correos y las tareas escolares en línea, un comerciante que lleva la caja en una tableta: estos tres perfiles no necesitan el mismo procesador, ni cuentan con el mismo presupuesto, ni tienen que contratar los mismos servicios. Elegir el equipo informático sin partir del uso real puede llevar a pagar de más o a quedarse corto, a veces ambas cosas a la vez.
Fin del soporte de Windows 10: un criterio de sustitución que suele pasarse por alto
Antes de hablar de configuración o de marca, conviene comprobar un aspecto que la mayoría de las guías de compra no mencionan: si el sistema operativo sigue teniendo soporte. El soporte estándar de Windows 10 finalizó el 14 de octubre de 2025. Sin inscribirse en el programa de actualizaciones de seguridad extendidas (ESU), los PC afectados ya no reciben los parches mensuales.
En la práctica, mantener un ordenador con Windows 10 sin ESU lo expone a vulnerabilidades sin corregir, lo que supone un problema real para cualquiera que almacene datos personales o profesionales. Por eso, antes de comprar, hay que comprobar que el equipo sea compatible con un sistema que todavía tenga soporte.
Este criterio de software puede adelantar la sustitución del equipo, aunque el hardware todavía funcione. Para comparar las opciones disponibles actualmente en el mercado, la guía de informática de Mobile Junky reúne fichas de productos clasificadas por uso y por gama de precios.
Ordenador portátil o de sobremesa: el formato adecuado según el espacio de trabajo
No se elige entre un portátil y un ordenador de sobremesa por una preferencia abstracta. Primero hay que tener en cuenta el espacio disponible y la frecuencia con la que se cambia de lugar.
Un ordenador de sobremesa (torre o mini-PC) es adecuado si se trabaja siempre en el mismo sitio. Disipa mejor el calor, por lo que mantiene un buen rendimiento durante más tiempo, y se puede reparar o actualizar pieza por pieza: módulos de memoria, unidad de almacenamiento, tarjeta gráfica. Un ordenador de sobremesa bien cuidado mantiene un buen rendimiento durante más tiempo que un portátil de gama equivalente.
El portátil es la mejor opción cuando se alterna entre dos lugares (oficina y casa, punto de venta y almacén). En ese caso, conviene fijarse en tres aspectos concretos:
- La autonomía real en el uso habitual (ofimática, navegación), que a menudo difiere de la anunciada por el fabricante. Consultar pruebas independientes ayuda a evitar sorpresas desagradables.
- El peso total con el cargador, sobre todo si el equipo viaja cada día en una mochila. A partir de cierto peso, el cansancio durante los desplazamientos diarios se convierte en un verdadero inconveniente.
- La conectividad disponible: número de puertos USB, presencia de una salida de vídeo (HDMI o USB-C), lector de tarjetas SD para fotógrafos. Un adaptador universal permite compensar la falta de puertos, pero añade coste y ocupa espacio.

Procesador, memoria RAM y almacenamiento: elegir lo necesario sin pagar de más
Es habitual encontrar recomendaciones genéricas del tipo «elige al menos 16 GB de RAM». En realidad, las necesidades varían según el perfil de uso.
Ofimática y navegación web
Para redactar textos, trabajar con hojas de cálculo sencillas y navegar con varias pestañas abiertas, basta con un procesador reciente de gama básica. 8 GB de memoria RAM son suficientes para estas tareas sin ralentizaciones perceptibles. En este caso, una unidad SSD mejora más la comodidad de uso que el procesador: el equipo arranca rápido y las aplicaciones se abren casi al instante.
Edición de vídeo, modelado 3D o videojuegos
En estos casos, conviene optar por un procesador multinúcleo de gama media o alta y al menos 16 GB de memoria RAM. Una unidad SSD rápida (NVMe) reduce los tiempos de exportación. La tarjeta gráfica dedicada pasa a ser un componente determinante, no un simple extra. En estos equipos, la vida útil depende de que puedan ejecutar las futuras versiones del software, algo difícil de prever más allá de tres o cuatro años.
Software profesional específico
Algunos programas de contabilidad, diseño asistido o gestión de inventario exigen requisitos concretos (versión del sistema, cantidad de memoria, resolución de pantalla). Hay que consultar las especificaciones técnicas del desarrollador antes de elegir el equipo, no al revés. Comprar un ordenador y descubrir después que no puede ejecutar la herramienta principal es más habitual de lo que parece.
Índice de reparabilidad: útil, pero insuficiente para valorar la durabilidad
En Francia, los ordenadores portátiles muestran un índice de reparabilidad. Esta puntuación tiene en cuenta la documentación técnica, la facilidad de desmontaje y la disponibilidad de piezas de repuesto. Una puntuación alta indica que las condiciones para reparar el equipo son favorables.
Sin embargo, un buen índice no garantiza que uno mismo pueda repararlo. Cambiar una pantalla o una batería soldada requiere herramientas específicas y ciertos conocimientos. El índice informa sobre el potencial de reparación, no sobre la dificultad concreta de la operación.
Por ahora, el índice de durabilidad se aplica a los televisores (desde enero de 2025) y a las lavadoras (desde abril de 2025). Los ordenadores portátiles todavía no están sujetos a él. Comparar los índices de reparabilidad de dos modelos sigue siendo una buena práctica de compra, siempre que se complemente con las opiniones de los usuarios sobre su vida útil real.

Servicios asociados: garantía, nube y seguridad adecuadas
El equipo no funciona por sí solo. Siempre conviene contar con unos servicios básicos para evitar la pérdida de datos o interrupciones prolongadas.
- La garantía del fabricante suele cubrir dos años, pero las condiciones varían (solo piezas, mano de obra incluida, plazo de reparación). Es mejor leer las cláusulas antes de comprar que cuando se produce una avería.
- El almacenamiento en la nube (OneDrive, Google Drive, iCloud) protege los archivos frente a una avería del disco o un robo. Unos pocos gigabytes gratuitos bastan para los documentos habituales, pero los fotógrafos y videógrafos alcanzan pronto el límite.
- Un antivirus actualizado y un cortafuegos activado siguen siendo la base de la seguridad. Para uso profesional, conviene añadir un gestor de contraseñas y, si es posible, la autenticación en dos pasos en las cuentas sensibles.
Un ordenador con las prestaciones adecuadas y los servicios asociados necesarios dura más y cuesta menos a largo plazo que un equipo muy potente sin protección ni copias de seguridad. La elección del equipo informático depende tanto de la configuración como del ecosistema de software y los servicios que lo acompañan.



